La vida es un Negocio Orlando
Miércoles, 2 Julio 
La dureza temperamental del narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, cuyo alias preferido era Chupeta, pues tenía seis más y todos respaldados con nombres y apellidos en documentos falsificados en la Argentina -se estima que en la provincia de Buenos Aires- y en Foz de Iguazú, donde existe uno de los mercados más importantes de documentos de todas las nacionalidades robados en cualquier parte del mundo y muy bien pagados para venderlos mejor, varió un poco desde que pasó de ser un poderosos gerente del cartel del Norte del Valle -Cauca, Colombia- a un sujeto que sin dejar de lado su arrogancia podía ser procesado en Brasil por usufructo de documentación apócrifa. Está alojado en la cárcel de máxima seguridad del estado de Mato Grosso, donde se encuentra su famoso colega brasileño y carioca Fernandinho Beira Mar, uno de los dos más poderosos capos del narcotráfico en su país y también en Colombia, a igual que el paulista Marcos Williams Herbas Camacho (a) Marcola y también conocido como “Playboy” o “Jefe de Jefes”. Los dos paralizan cuando quieren tanto Río como San Pablo con incendios, asesinatos, y cuanto sea necesario para entorpecer el objetivo pacífico del presidente Lula de reconstruir, afianzar y proyectar a su querido Brasil. Volviendo a los documentos de Chupeta, en una mansión que compró Abadía, en la playa de Jureré Internacional, en Florianópolis, estado de Santa Catarina, tenía infinidad de pasaportes argentinos y venezolanos que compró a 200 dólares cada uno. ¿Cuál será su destino? Otra posibilidad que barajó la Policía Federal es responder a un pedido de extradición de Colombia, donde es acusado de 300 homicidios, o a otro de los Estados Unidos, donde lo acusan de 15 hechos similares cuyas víctimas fueron policías, informantes, o narcotraficantes adversarios.
