Cupones de descuentos, un bien o un mal Houston

Lunes, 2 Junio   

Algunos promotores de negocios de dudosa validez, han sacado provecho de innumerable grupos de victimas, especialmente de personas que desean hacer un trabajo desde sus casas.

Otros grupos victimas de estos engaños:

• Emprendedores en busca de formas novedosas de negocios que requieran poca inversión y pocos conocimientos técnicos.

• Grupos de caridad que desean implementar formas de recolección de fondos para sus causas.

• Los consumidores en general que usan estos esquemas. Estos se ven enredados en usar procedimientos complicados para obtener los mismos cupones gratis, si los buscaran por otros medios.

La FTC ha publicado toda una descripción de como estos esquemas de engaño envuelven a sus posibles victimas:

Primero, un “promotor de negocios” le vende a un pequeño inversor una oportunidad para comercializar libritos (booklets) de boletos de cupones.

El trabajo del inversor en prospecto es venderle estos libros de cupones al público por entre 20 y 50 dólares cada libro. Cada uno de estos libritos de cupones tiene entre 20 y 50 certificados cuyo valor total de descuento es, supuestamente, de entre 200 y 500 dólares en descuentos. Para que el consumidor final obtenga sus descuentos tiene que llenar un formulario, seleccionar entre 30 y 50 productos de una lista, mandarle un sobre con dirección de retorno y estampilla y pagar una cargo por procesar el envío de los cupones finales a usarlos en las tiendas…

En teoría, el promotor del libro de cupones recibe su ganancia de la venta de los estos entre sus consumidores finales. Los consumidores reciben por correos los cupones de descuentos de la lista que enviaron y los pueden redimir en las tiendas cuando vayan a comprar los productos que eligieron. Es decir, estos consumidores finales van a recibir por correo, a cambio de un cargo por servicio, los mismos cupones que podrían recortar gratis de su periódico semanal o que ofrecen los supermercados del área…

Pero en realidad solamente el promotor de este tipo de negocios saca provecho ya que para que el inversor pueda vender los libritos deberá invertir una sustancial cantidad de dinero por derechos de la mal llamada “franquicia.” El inversor pierde dinero ya que depende de la venta de los libros de cupones cuyo valor esta sobre inflado.
Los consumidores que tratan de usar este sistema de obtención de cupones terminan gastando mas dinero en cargos por servicios de recibir los cupones que los desceuntos que los cupones mismos le van a descontar de sus compras. Además, no es cierto lo que muchos de estos esquemas plantean que los cupones no tienen fecha de expiración. Solo un porcentaje mínimo de cupones no tiene fecha de expiración.