Ex secretaria Coca-Cola recibe 8 años cárcel por ventas secretas San Jose

Lunes, 9 Junio   

Una ex secretaria ejecutiva de Coca-Cola Co. fue condenada el miércoles a ocho años de prisión por conspirar para el robo de secretos comerciales del gigante de las bebidas e intentar venderlos a su rival PepsiCo Inc. en 1,5 millones de dólares.

Joya Williams, ex asistente del director de marcas globales de Coca-Cola, fue hallada culpable por un jurado de la ciudad de Atlanta en febrero, en un caso que tuvo una alta repercusión pública.

Junto a los ocho años de cárcel, seguidos por tres años de libertad vigilada, el juez de la Corte de Distrito de Estados Unidos J. Owen Forrester ordenó que Williams, de 41 años, pague 40.000 dólares como indemnización.

El juicio, que comenzó en enero, incluyó el testimonio de un anterior jefe de Williams en Coca-Cola, de su ex pareja y de un agente del FBI que formó parte de una operación encubierta que finalmente llevó a la detención de Williams y dos cómplices, Ibrahim Dimson de Nueva York y Edmund Duhaney de Decatur, estado de Georgia.

Dimson y Duhaney fueron hallados culpables en octubre.

Durante el juicio, los fiscales presentaron videos de vigilancia que mostraban a Williams introduciendo documentos a su bolso en su oficina de Coca-Cola.

Además, exhibieron registros de llamadas telefónicas hechas desde el número de Dimson al de Williams poco después de que Dimson había hablado con el agente encubierto, que se hizo pasar como un tercero que representaba a Pepsi, para manifestar su interés en los documentos de Coca-Cola.

Duhaney testificó que Williams, una amiga de su familia, inició el plan para robar los documentos confidenciales y muestras de productos que Coca-Cola aún no lanzaba.

Duhaney comentó que Williams le dijo que recibiría 150.000 dólares si Pepsi pagaba por los secretos.

El plan salió a la luz cuando PepsiCo entregó una copia de una carta a Coca-Cola en mayo del 2006 en la que una persona le ofreció a un ejecutivo de alto nivel de la empresa las muestras de los productos y otra información confidencial, dijeron los acusadores.
Coca-Cola contactó entonces al FBI, el que inició la investigación.