Un floreciente negocio Sacramento
Lunes, 9 Junio 
Iniciaron su negocio en ventas por catálogo, en él presentaban entre 10 y 12 arreglos diferentes; actualmente ofrecen más de 112 diferentes.
Tínike es una rosa blanca “de gran tamaño y largo tallo”, de las primeras flores con las que trabajó el ingeniero Agustín Núñez antes de hacer realidad su idea de negocio.
“Como ingeniero agrónomo del Politécnico, trabajé en diversos invernaderos, en los estados de Puebla y el Estado de México en la zona de Tenancingo… por diversas razones decidí poner mi propio negocio”.
En 1991, Núñez se había “enamorado” ya de Tínike, esa flor blanca que “de hecho le daba nombre a una comentarista de televisión muy famosa en Holanda”, según recuerda. Fascinado con el nombre, decidió entonces emprender la aventura.
El nuevo empresario invirtió 100 mil pesos, aunque financiados por su familia -en específico su padre-. “Empezamos con mucho ánimo, con una oferta original que acercaría al público: la frescura de la flor”.
El producto se buscó en los invernaderos de Tenancingo, Villa Guerrero, a decir de Núñez “la principal zona productora en México”. Con semejante soporte, el ingeniero decidió darle prioridad a la frescura por encima de todo: “preferimos perder una flor que arriesgar un cliente… si la flor no está bien, mejor que no llegue a él”.
